Un lustro sin El Cimarrón

A cinco años de su partida hoy sigue escribiendo El CImarrón. Una breve descripción para quien elegi como padre, Oscar Abel Feito, de joven le decían fernecito, era su trago preferido. Los bailes que organizaban en la zona, allá iba con sus amigos y hermanos, travesuras que dejaban alguna huella marcada.

De chiquito siempre tuvo, pasión por la platita. En una latita de sardina ahorraba lo poquito que juntaba. Los negocios lo atrapaban, y en el revoleo ganaba, para el futuro asegurar. Nació en el 36, el día del Ejército, en los pagos de Enrique Lavalle, en la escuela 18 la primaria curso, después trabajo en changas y ayudaba a su padre en la herrería, hasta que desde Olavarría a la colimba  lo llamaron, en el casino de oficiales, casi dos años estuvo, aunque no la paso tan duro, la distancia lo extraño, a su pago volvió y de tornero se alzó rumbo a Henderson y progresar, para una familia formar, su torno giraba noche y día…dos pilares el dejo, Gastón  y Diego, que con mucho cariño formo. Anduvo en las cosechas, con los galgos, los caballos, las plantas y sus locuras, que eran de mucha bravura para poder seguirlo y a la tierra se entregó en plena inundación, campo el compro y desde ahí se dedicó a los frutos que la Pacha Mama entrega, que de buena manera los pidió…hacienda y agricultura, de eso trabajo, y a nosotros nos explicó que con la pluma y una hoja, sus poesías dejaron plasmados los días que nos acompañó. A su manera vivió, a vegetar el no vino a este mundo, solo vino a sembrar mucha alegría. Sino firmaba, ponía el dedo, y pensando un rato, no precisaba contrato, su palabra era documento. Documentos que nos dejó de cada paso de su vida, en poemas o poesías hoy compartiremos este hermoso homenaje al querido Cimarrón.

Quiero contarles de mi vida, y si hay alguien de la juventud que le interese, que se copie…

Hecho en Enrique Lavalle, yo sí que vengo de abajo.

Con un torno que hice yo en un pago muy humilde

Para que vean como vine a ser un tornero fiel,

Llevo marcada la piel por virutas de los fierros,

Soy amigo de los perros, hoy se los comento

No me desespere un momento, fue mi destino tal vez.

A un colegio me llegue para estudiar mi vocación,

Fue muy grande la ilusión, pero duro para aprender.

Una vuelta me escape del colegio donde estaba,

Llegue a mi casa y andaba, todo errante y compungido

Y aprendí esto lo ocurrido con un gringo que trataba,

Que dios te tenga en la gloria mi gran José Martinetti.

Con los trabajos que andaba, tal vez no podía conseguir

Y resolví al fin, no implorar mi protección

Por esta justa razón y les digo sin temores

Gracias a esos señores que confiaron en mi oficio,

Hoy disfruto el beneficio de los años trabajados,

Y aunque me rete Pateli y no me quede muy quieto,

Revoleo el esqueleto, cuando estoy entre polleras.

En el Almacén de ramos generales de Raúl Martines, comieron sus primeros dulces, y esa curiosidad de ver que había y como estaba donde la infancia hizo sus primeros pasos y pegado a su casa estaba el abastecimiento para la zona rural de Enrique Lavalle. EL Flaco y Kichin dos curiosos de la tapera de la historia de la estación y su gente.